Juana Manuela Gorriti
La doble sombra de la noche y de la niebla comenzaba a extenderse sobre el Rímac, y el silencio del invierno reinaba todavía en los espesos jarales que lo cubren. Pero a lo lejos, hacia el camino que desciende de Chaclacayo, oíase cada vez más distinto el cencerro de una recua.
De repente, de la oscura masa de un matorral salió un prolongado silbido.
Poco después, tres hombres bien montados y completamente armados, saliendo de la vecina cañada, ocultaron sus caballos tras los muros desmoronados de una «huaca»1 y se agazaparon bajo unas matas al borde del camino.
No de allí a mucho, diez mulas cargadas de baúles y maletas aparecieron escoltadas por cuatro arrieros: en un recodo del camino.
Los viajeros avanzaban tranquilamente arriando con calma sus cabalgaduras, y mezclando las notas de un «yaraví»2 al ruido tardo de sus pasos.
De súbito la enjaezada mula que servía de guía, asida por una mano vigorosa, detuvo a la recua entera, y los arrieros, viendo relucir en la sombra los anchos cañones de tres mosquetes, no necesitaban ver a los tres enormes negros que los empuñaban para escurrirse entre la maleza y desaparecer como sombras3 .
Los salteadores empezaron entonces la inspección de su presa.
--Catorce mulas--decía uno.
--Dieciocho baúles--gritaba otro.
--Tres sombrereras militares--un tercero.
--Una cholita --el cuarto.
--A tierra la chola con las sombrereras y al monte el resto.
Dicho y hecho,
Los ladrones, montados en sus magníficos caballos, arrearon la recua hacia la cañada por donde habían venido, y un momento después la pobre chica, abandonada, lloraba sola al borde del camino.
1La «huaca», una voz que viene del quechua waqa, es la tumba de una figura importante en las culturas andinas.
Ugarte Chamorro lo define de la siguiente manera: "Promontorio artificial que los antiguos peruanos levantaban para enterrar a sus muertos importantes a los que rodeaban de utensilios y adornos".
Vocabulario de peruanismos, Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1997, p. 160.
2El «yaraví», una voz que viene del quechua harahui, significa "canción". Más tarde esta forma artística fue apropiada por los mestizos.
Se caracteriza por su melancolía.
3El tema de los salteadores es común en la ficción de Gorriti. En “El ángel caído” también son
afroperuanos, cimarrones que habían escapado de la barbarie de la esclavitud. “El ángel caído” se publicó por primera vez en la Revista de Lima 5 (1862): 787-92, 827-32, 864-71, 899-903, 939-44, 979-86 y 6 (1862): 22-32, 107-10.
El hecho de que ellos sean negros, como en “El ángel caído” y “Si haces mal no esperes bien” viene a ser una crítica del criollismo que había apartado los negros de los blancos en una sociedad que sólo había manmutado a los esclavos dos lustros antes de que Gorriti publicara estas novelitas en la Revista de Lima.