XI
Circulaban rumores de que, venida de una de las provincias limítrofes, había una partida de montoneros, mandada por el famoso Cerote, mitad insurgente, mitad bandolero, que con el pretexto de perseguir a los españoles, estaba haciendo fechorías en las haciendas y pueblos cercanos al Olivar.
Fuera interés por su huésped o pretexto para alejarlo de su casa adonde inconscientemente había llevado la intranquilidad, ello es que Moreno manifestó que era fuerza proveer a la seguridad de Vega Hermosa; y que, no habiendo buque listo en que pudiera embarcarse, convenía que mientras se presentaba alguno, se ocultara en el monte de la hacienda, en una choza de pastor que trataría de reforzar y darle la comodidad precisa.
Temeroso de acarrear algún disgusto a los que le habían dado hospitalidad, Vega Hermosa no hizo objeción al proyecto que luego se puso en práctica.
Convenía tener un auxiliar entre los habitantes del Olivar para que se encargara de llevar provisiones al solitario; porque Josecillo debía aparecer como ausente, lo mismo que su amo. Para esta delicada comisión fue elegido el zambo Manuel, generalmente conocido por Mazamorra, por ser oriundo de Lima, cuyos habitantes son motejados en las provincias con el apodo de mazamorreros1.
El sujeto en cuestión era un zambo enjuto de carnes, de sueltos modales y palabra fácil y relativamente culta; era paje de confianza y cocinero; en ocasiones, sacristán, y, si se ofrecía, zapatero; astuto y gracioso, lleno de cuentos y triquiñuelas; por esto todos lo querían y solicitaban su compañía o su servicio; en una palabra: era de los que se le cayeron de la alforja al diablo, útil para todo, siempre que no se dejara arrastrar por la pícara afición a las copitas.
Llamólo Moreno y le dijo:
--Mazamorra, voy a darte una comisión muy delicada que exige inteligencia, y sobre todo, entiéndelo bien: secreto. Y Moreno llevóse el dedo a los labios, aunando el signo a la palabra para dar mayor solemnidad a la frase.
--Pierda su merced, cuidado, mi amo; seré mudo como un muerto y astuto como el zorro.
--Corriente, así te necesito; pero cuidado con irse a Copiapó --y poniéndose el pulgar en la boca, Moreno hizo el ademán de beber. --Cuidado, te digo, porque entonces pierdes la chaveta y el demonio que te aguante.
--No hay cuidado, mi amo, contestó con aplomo Mazamorra; tenga su merced confianza en su criado.
--Bueno, bueno, replicó Moreno; pero te advierto por tu bien, que si cumples como es debido, tendrás una buena recompensa; pero que si te descantillas, te hago propinar doscientos ramalazos a cotona remangada que no te dejarán el cuero sano.
Mazamorra hizo nuevas protestas de discreción y recibió las instrucciones de su amo, que cumplió fielmente.
1
mazamorra, postre típico de Lima que se hace con maíz morado y fruta