ROQUE MORENO1

POR

Teresa González de Fanning

Edición de

Thomas Ward

     Allá en los tiempos que fueron y que no volverán a ser; cuando aún no nos obligaba el ayuno, ni presentíamos el sufrimiento, sino que el horizonte de la vida se nos presentaba teñido de ópalo y zafir2, oímos a los ancianos de la familia el siguiente auténtico episodio, ocurrido en estas tierras que Carlos V nombró Castilla del Oro, y que pugnaba ya por ser república peruana a despecho del león de Iberia y de sus potentes garras3.

I

     En la provincia de.....pero, no; más vale no decir en cual; y aún conviene disfrazar los nombres de los que en esta tragedia figuran, no sea que viva algún descendiente, afín o consanguíneo, a quien le escueza alguno de nuestros conceptos y nos arme gresca y cachetina, que a eso y más estamos expuestas las que tenemos la malaventurada manía de echar a volar el pensamiento, lo cual nos haría malditísima la gracia, siendo como somos de temple pacífico y amujerado4.

     Por basta de preámbulos y arriesguemos el todo por el todo. Don Justo de la Vega Hermosa era un caballero español avecindado en el Perú y dueño de la hacienda de San Honorio, que había comprado a buen precio, y en la que se había formado un apacible retiro en los agitados tiempos del virrey La Serna5, último representante del monarca español en el Perú.

     Era don Justo hombre de unos treinta años, de gallarda apostura y de tipo árabe en toda su pureza.

     Tal vez por esta circunstancia y la de ser oriundo de Granada, suponían sus contemporáneos que, por la línea materna, descendía del desgraciado Boabdil, último poseedor de aquel Reino reconquistado por los Reyes Católicos6.

     Daba fuerza a esta novelesca versión cierto impenetrable misterio de que se rodeaba el de Vega Hermosa, esquivando con fría urbanidad las incursiones que en su pasado pretendían hacer los curiosos; y tanto o más que eso intrigaba a éstos las cuantiosas riquezas de que disponía, pues era cosa averiguada que tenía crédito abierto e ilimitado en la Compañía de Indias que, como se sabe, monopolizaba entonces el comercio americano.

     Estaba sí, plenamente comprobado que don Justo, a su varonil belleza, unía el ser valiente y pundonoroso; liberal, con cuantos de su auxilio necesitaban y creyente a macha martillo; que poseía, en fin, todas las virtudes de los antiguos caballeros españoles que tan en desuso van cayendo; como han caído ya la capa de doble cuello y el faldellín de nuestros abuelos.

     Creyente dijimos, y en verdad, lo era tanto y tanto se extremaba en el cumplimiento de los deberes cristianos, que no solo desmentía plenamente la maliciosa especie de la ascendencia morisca con que lo gratificaban sus contemporáneos, sino que se ponía a cubierto de toda sospecha por donde hubiera podido hincarle el diente la Santa Inquisición7.

     Decían otros que se suponían mejor informados que, próximo a casarse el señor de la Vega Hermosa con una noble sevillana, de peregrina hermosura, con toda la sal y la gracia de la tierra de María Santísima, muriósele casi repentinamente la novia; por lo que, cual otro Duque de Gandía, desengañado de las humanas grandezas, habíase venido a América a vivir en la soledad y con el propósito de emplear su inmenso caudal en cierta fundación podiosa cuyo plan maduraba.

     Estas y otras muchas versiones acerca de los antecedentes de don Justo circulaban entre los curiosos y entrometidos de provincia, siempre listos para otear lo que a los demás atañe.

     Por su parte el de la Vega Hermosa no se ocupaba de los oficiosos y averiguadores, sino cuando se le presentaba la ocasión de prestarles algún favor de vecindad, ayudándolos con su dinero o con sus consejos.


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     1La primera edición de Roque Moreno se publicó en la Revista de Derecho, Historia y Letras de Buenos Aires, año I, tomo III (1899), págs. 24-245; 403-510; Esta edición electrónica se basa en Teresa González de Fanning, Roque Moreno (Lima: Tip. de "El Lucero", Unión, 767 [Antes Baquíano, 324], 1904). Kathryn Simmons logró el escaneo de la edición original, Matt McNamee fue lector de pruebas y efectuó la conversión del documento a HTML, y Celine McElwee nos ayudó haciendo con mucho ahínco la última lectura de pruebas, Loyola University Maryland, USA.

     2El ópalo y el zafiro denuncian la creciente influencia del modernismo. Esta novela de 1904 viene dos lustros después de Prosas profanas (1896) y un año antes de Cantos de vida y esperanza (1905) del gran poeta modernista Rubén Darío. Pese a la estética de la opulencia con la cual González de Fanning abre su novela, y pese a las alusiones mitológicas clásicas que veremos en seguida, la temática en esta novela es histórica y nacional --una postura infrecuente para el modernismo. Otro caso es La gloria de don Ramiro: una vida en tiempos de Felipe II, del argentino Enrique Larreta. Parte de la acción de esta novela histórica, publicada sólo cuatro años después de Roque Moreno, en 1908, ocurre también en el Perú.

     3La referencia al momento de declararse la "república peruana" anuncia que este texto es una novela histórica. Antes de aquella época el Perú sufrió del colonialismo transatlántico establecido por el Emperador, Carlos I de España y V de Alemania, el que ascendió al trono de España en 1517 y murió en 1558. El "león de Iberia" se refiere al Escudo de España.

     4La necesidad de opacar los actores de la historia reciente fue una preocupación desde los inicios de la literatura peruana. En su crónica, Zárate recela comentar las historias de personas vivas "porque en recontar cosas modernas, hay peligro de hacer graves ofensas". Agustín de Zárate, Historia del descubrimiento y conquista del Perú, Anvers: Martín Nucio, 1555, p. iiii-v. Ricardo Palma, en su tradición, explica: “perdóname lector, que altere nombres y que no determine el lugar de la acción, pues, al hacerlo, te pondría los puntos sobre las ies, y acaso tu malicia te haría sin muchos tropezones señalar con el dedo a los descendientes de la condesa de Puntos Suspensivos…”. Ricardo Palma, Tradiciones peruanas completas, ed. Edith Palma, Madrid: Aguilar, 1964, p. 471. Precisamente por esta razón, la novela histórica sirve una función especial, tratar los temas y actores históricos prohibidos en los tiempos anteriores.

     5José de la Serna e Hinojosa fue, pues, el último virrey español en el Perú, derrocado por el general Sucre en Ayacucho (1824).

     6Boabdil (1460-1527) fue el último rey de Granada, la última ciudad musulmana derrotada en la Reconquista de la Península por los Reyes Católicos, Fernando e Isabel.

     7La Inquisición, establecida en el Perú entre 1569 y 1571, enjuiciaba no sólo a herejes y clérigos díscolos sino también a conversos de origen musulmán y judío. Sobre este fenómeno se puede consultar a Teodoro Hampe Martínez, Santo Oficio e historia colonial: Aproximaciones al tribunal de la Inquisición de Lima. Lima: Ediciones del Congreso del Perú, 1988 y Irene Silverblatt, Modern Inquisitions: Peru and the Colonial Origins of the Civilized World, Durham/ London: Duke University Press, 2004. En esta última categoría de "converso" habría estado don Justo de la Vega Hermosa de Roque Moreno si hubiera vivido durante la colonia.

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