El aguafuerte de Zorn, el medallón de Chaplain y la tela de Bonnat no representan al Renan de mis recuerdos, no hacen revivir la mirada profunda y soñadora del "celta encastado en gascón", no dejan traslucir la inteligencia suspicaz del bondadoso ironista. En el aguafuerte se le diría un hipertiróideo abobado en la más absoluta vacuidad mental; en el medallón muestra una rigidez, una severidad y hasta una morgue que nunca emanaba de su persona; en la tela aparece con la inteligencia emparedada en paquetes o mogotes adiposos, haciendo pensar en un corredor de cerdos que después de tratar un buen negocio, toma asiento y aguarda el pago del corretaje. Mas vive en las fotografías de Dornac y de Gerschel, y sobre todo en la de Nadar, hecha al poco tiempo de haber publicado Renan la Vida de jesús.
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