Con el llauto en las sienes
Cual símbolo de regia potestad;
Con vara de oro en la benigna diestra,
El noble Manco va.
A su palabra se doblegan todos:
No hay indomables ni rebeldes hay;
Que brota de sus labios la sapiencia,
Como la miel destila del panal.
Las razas enemigas
Al viento arrojan un clamor de paz:
Blanduras de hombre, por encanto, surgen
En almas de chacal.
Cesa el horrendo, humano sacrificio,
Que destrozados ruedan del altar
Los ídolos de sangre: el Sol domina
Como suprema y única Deidad.
-"Oh padre Sol, cumpliendo
Tu ineludible, excelsa voluntad,
Salí del Lago a recorrer la Tierra
Como nuncio de paz.
Coge la vara de oro, me dijiste,
Y vete el mundo bárbaro a domar;
Donde la vara escape de tu diestra,
Erige ahí metrópoli imperial.
Sumisas muchedumbres
Siguen mi huella; mas vacilan ya,
Que anhelan todas erigir al viento
La espléndida ciudad".
Así repite Manco; y de repente,
Como atraída de invisible imán,
La vara de oro escapa de su diestra
Y al pie del alto Huanacaure va.*
* Balada inconclusa.
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